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01 Jun 2024

Los orígenes de la trucha

La Trucha comienza en el año 1953, cuando dos camareros, Mariano y Pepe, decidieron emprender su propio negocio.

 Ambos trabajaban en el bar Gayango, situado en Núñez de Arce 6, y como era común en esa época, muchos camareros abrían sus propios establecimientos aprovechando la experiencia adquirida en su oficio. Al notar que el gerente del bar apenas estaba presente, Mariano y Pepe aprovecharon la oportunidad y abrieron su propio restaurante, La Trucha, a pocos pasos del Teatro Español.

Curiosamente, otros dos camareros del mismo bar también decidieron iniciar sus propios proyectos: José Luis fundó el restaurante "Viña P" y Luis abrió "El Bocaito". Sin embargo, a diferencia de La Trucha, estos restaurantes han cerrado sus puertas con el tiempo. La Trucha, en cambio, ha logrado perdurar.


Mariano y Pepe crearon un rincón emblemático que se convirtió en un pilar fundamental de la vida madrileña. Con sus verbenas de ahumados recién hechos al tostador, el pescaíto frito al estilo andaluz y las berenjenas rebozadas con miel, La Trucha atrajo a miles de personas, incluso de países lejanos, en busca de esos sabores únicos que solo podían encontrarse allí. En su afán por expandir el éxito, abrieron una segunda casa de La Trucha en Núñez de Arce, pero esta no tuvo la misma suerte y acabó cerrando. La original, sin embargo, sigue siendo la favorita y ha perdurado como la auténtica.

Tras la muerte de Pepe, el negocio pasó a ser gestionado por la familia de Mariano. Sin embargo, debido a circunstancias como el incendio del edificio, decidieron finalmente cerrar el restaurante.

Hoy, en 2024, La Trucha renace con la misma pasión y dedicación de sus fundadores. Aunque los antiguos propietarios ya no están, el nombre y la esencia de este lugar emblemático permanecen intactos. Ahora es el momento de continuar con su legado, adaptándose a los tiempos modernos sin perder su identidad única.

Los nuevos responsables, curiosamente la que estaría empezando la quinta generación de La Casa Del Abuelo,  han asumido el desafío con un profundo compromiso de preservar la historia de Madrid y este lugar tan querido. Su esfuerzo por mantener viva la esencia de La Trucha es un homenaje a quienes la crearon y una promesa de que la tradición continuará.